Coronavirus: Lo que se ve y lo que no se ve

Feb 4, 2022 | Coronavirus

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Plagiando el título de la obra de Bastiat (muy recomendable), nos basaremos en la premisa del mismo: Todas las decisiones que tomamos tienen un efecto inmediato, muy visible, y un efecto más retrasado en el tiempo, no tan evidente si no estamos atentos para analizarlo y relacionarlo. Un dirigente demagogo nos venderá el efecto inmediato de sus decisiones (lo que se ve), mientras que un dirigente responsable nos hará ver que “lo que no se ve” puede ser mucho más importante, y que puede ser necesario un sacrificio en el presente para tener una recompensa en el futuro. En palabras de El Principito de Saint-Exupèry “Tendré que soportar dos o tres orugas si quiero conocer a las mariposas”.

La medicina es una ciencia, ciencia no exacta en la que dos y dos no siempre son cuatro, ya que intervienen muchos factores en los que no podemos intervenir. Por lo tanto siempre está en permanente revisión para comprobar si las decisiones que tomamos tienen el efecto esperado. Durante la pandemia se han tomado (se siguen tomando) decisiones sanitarias bajo criterios políticos aduciendo razones sentimentaloides y se nos ha privado de derechos fundamentales diciendo que si cumplíamos con nuestra parte los recuperaríamos (desaparecerían las mascarillas, las restricciones, etc). Veamos si el resultado está siendo el esperado.

Durante el artículo haremos referencia a artículos anteriores y a datos oficiales, ver reseña al final.

CEPA ÓMICRON

El 11 de noviembre de 2021 se detectaron los primeros casos de la cepa Ómicron en Botsuana y posteriormente en Sudáfrica. El 26 de noviembre la OMS la declaró como variante de preocupación (VOC) debido a su alta transmisibilidad y a su mayor capacidad de escape inmunitario. En la 9ª actualización de la Evaluación rápida de riesgo del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias se reconoce que tiene una menor virulencia y menor riesgo de producir enfermedad grave y fallecimientos que las variantes anteriores pero que debido a que se espera un gran aumento de casos (debido a la mayor transmisión y a la evasión inmunológica) “cualquier ventaja en la reducción de la hospitalización y fallecimientos podría potencialmente superarse por mayores tasa de infección en la comunidad”. Lo que decíamos en nuestro anterior artículo. Un detalle: Acabamos de leer que usa dos eufemismos para no reconocer abiertamente que la vacuna no evita la propagación de Ómicron diciendo que el virus tiene “escape inmunitario” y “evasión inmunológica”
En la actualización de la situación de las diferentes cepas a fecha 24 de enero vemos que Ómicron ha desplazado casi completamente a Delta, aunque se siguen identificando un 13% de casos de la variante delta.

EVOLUCIÓN DEL NÚMERO DE CASOS

Se ha confirmado que esta variante ha batido todos los récords en cuanto al número de contagios, aunque seguimos recordando que no podemos establecer comparaciones con la primera ola, ya que entonces no existía la posibilidad de hacer tantos PCR y test de antígenos como ahora.

En la tabla vemos el gran aumento de contagios que ha supuesto. En las actualizaciones 487 y 509 la cepa predominante era la delta, que progresivamente ha sido desplazada por Ómicron. Ya apreciamos en la última actualización (551) una bajada en el número de casos. Si accedemos a dicha actualización (enlace al final) vemos una gráfica en la que se aprecia que la ola de contagios está remitiendo. Si nos fijamos en la gráfica la mayor subida, más rápida y más tardía se ha producido en el grupo de menores de 11 años (vuelta al cole).

Fuente: Actualización 551. 27/1/22

 

ACTUALIZACIÓN FECHA DIAG. ÚLTIMOS 14 DÍAS DIAG. DÍA PREVIO
487 20/10/21 20.475 1.285
531 23/11/21 66.004 4.747
529 23/12/21 432.222 41.433
531 28/12/21 645.624 54.655
537 7/1/22 1.289.952 35.311
541 13/1/22 1.495.774 70.803
546 20/1/22 1.553.930 55.002
551 27/1/22 1.487.633 50.483

GRAVEDAD DE LOS CASOS

Recordamos que también es difícil de comparar con la primera ola, porque no sabemos exactamente el número de contagiados. Incluso no sabemos exactamente el número de fallecidos con el diagnóstico de coronavirus ya que a muchos no se les etiquetó de fallecidos por coronavirus.
Si hacemos la comparación entre los informes 487 y 551, vemos que la gravedad es menor en esta ola, y que se ha estabilizado.

ACTUALIZACIÓN FECHA HOSPITALIZADOS % INGRESADOS UCI %
487 20/10/21 3004 4,55% 547 0,82%
509 23/11/21 1828 8,92% 447 2,18%
529 23/12/21 7924 1,8% 1515 0,35%
531 28/12/21 9852 1,5% 1736 0,26%
537 7/1/22 14426 1,11% 2056 0,15%
541 13/1/22 17269 1,15% 2227 0,14%
546 20/1/22 18934 1,21% 2204 0,14%
551 27/1/22 18548 1,24% 2099 0,14%
*El % se ha calculado respecto a los diagnosticados en los últimos 14 días ya que así ha dado tiempo a dar la cara a las formas graves.
Se confirma que Ómicron provoca menos % de hospitalizaciones y de ingresos en UCI.

Saturación hospitalaria

Ya avisábamos en el anterior artículo (como el Centro de Alertas) que había que estar atentos para evitar la saturación hospitalaria, ya que aunque el porcentaje de casos graves sea menor con Ómicron, el número final será alto debido al gran número de contagios. Como ejemplo, el 1% de 1 millón (100) es más que el 5% de mil (50).
Podemos ver en la siguiente tabla como ha ido la saturación hospitalaria, y que ya está remitiendo, con un máximo de 15,2% de camas COVID ocupadas y un 23,62% de camas UCI COVID ocupadas, siendo actualmente negativo el saldo de ingresos menos altas. Ya estamos saliendo de la ola, sin haber sufrido un colapso hospitalario como en la primera ola.

ACTUALIZACIÓN FECHA % OCUPACIÓN CAMAS COVID %OCUPACIÓN CAMAS UCI COVID SALDO INGRESOS MENOS ALTAS
487 20/10/21 1,49% 4,91% +4
509 23/11/21 2,42% 5,97% +139
529 23/12/21 6,4% 16,27% +206
531 28/12/21 8,06% 18,71% +386
537 7/1/22 11,79% 22,06% +932
541 13/1/22 13,87% 23,62% +252
546 20/1/22 15,20% 23,3% +35
551 27/1/22 14,85% 22,16% -342

 

Evolución de la mortalidad desde el inicio de la pandemia

En el anterior artículo explicábamos en que consiste el informe MOMO y cómo había que interpretar el gráfico. En la última actualización (18 de enero) se aprecia que ya estamos saliendo de la mayor ola de contagios de toda la pandemia y, aunque se ha producido un aumento en la mortalidad total, no se aprecia en la gráfica que se haya salido de los límites como en olas anteriores.
Comparando la evolución de las anteriores olas, vemos que a partir de la 6ª los excesos de mortalidad no llegan a los niveles de las anteriores.
Por cierto ¿cuándo de va a investigar qué pasó en la primera ola? Un 64,8% de exceso de mortalidad.

Fuente: MOMO 26/1/22

 

OLA 1 OLA 2 OLA 3 OLA 4 OLA 5 OLA 6 OLA 7 OLA 8 OLA 9
Todos 64,8 10,2 17,3 21,4 7,2 14,2 7,1 7,9 8,9
< 65 A 22,7 5,3 7,8 10,7 0,2 7,4 1 2,4 5,6
65-74 A 55,5 6 17,5 23,4 11,7 15 1,8 9,7 13,2
>74 A 75,4 12,6 19,6 22,8 9,3 15,9 9,7 8,9 8,8

 

En nuestro anterior artículo decíamos:

“Ya veremos que efecto tiene la variante Ómicron. Me atrevería a pronosticar, viendo la alta contagiosidad y baja letalidad porcentual, que supondrá un aumento rápido en el número de casos seguido de una bajada rápida (por el aumento de inmunizados, lo que nos llevará al famoso efecto rebaño)”.

Parece que se va confirmando.

Efecto de la vacunación sobre las transmisiones

Según el informe de vacunación COVID del 25/1 se han administrado 88.984.997 dosis, con 38.253.646 de personas con pauta completa, lo que supone el 90,7% de la población mayor de 12 años.

Ómicron ha demostrado que la vacunación no ha evitado la ola de contagios, como ya decíamos en el anterior artículo, como ya reconocía el Centro de Coordinación de Alertas con el eufemismo “escape inmunitario” y como ya se había publicado en el artículo de Lancet (Ver artículo anterior).

Efecto de la vacunación sobre la gravedad

Como el argumento de que la vacuna iba a hacer desaparecer el virus ya no funcionaba, se pasó a argumentar que evitaba los casos graves. ¿Es eso cierto? Ya tenemos más datos para poder sacar conclusiones.

La última actualización en la que podemos analizar este dato es la 551 de fecha 27/1/22.
Los datos son los siguientes:

Si comparamos porcentualmente la probabilidad de acabar hospitalizado.

EDAD VACUNADOS NO VACUNADOS
12-29 a 0,294% 0,477%
30-59 a 0,581% 1,279%
60-79 a 3,676% 5,285%
>80 a 11,94% 10,292%

 Si comparamos porcentualmente la probabilidad de acabar en UCI.

EDAD VACUNADOS NO VACUNADOS
12-29 a 0,007% 0,024%
30-59 a 0,039% 0,16%
60-79 a 0,387% 1,070%
>80 a 0,186% 0,208%

 Si comparamos porcentualmente la probabilidad de fallecimiento.

EDAD VACUNADOS NO VACUNADOS
12-29 a 0,001% 0,003%
30-59 a 0,013% 0,033%
60-79 a 0,293% 0,639%
>80 a 2,081% 3,945%

 

Si lo vemos en una gráfica nos haremos una mejor idea, y podemos ver la evolución desde la variante delta (en la gráfica ACT 0 y ACT 1) y como ha ido cambiando al ser poco a poco Ómicron la cepa predominante.

Gráficas evolución riesgos en pacientes de 12 a 29 años

 

ACT 0 ACT 1 ACT 2 ACT 3 ACT 4 ACT 5
509 529 537 541 546 551
FECHA 23/11/21 23/12/21 7/1/22 13/1/22 20/1/22 27/1/22
FECHA* 23/11/21 12/12/21 26/12/21 2/1/22 9/1/22 16/1/22
FECHA es la fecha de la actualización
FECHA* es la fecha de los datos de los 55 días previos a la fecha

 

En el grupo de 12 a 29 años había una pequeña ventaja en cuanto al riesgo de hospitalización con la variante delta. Nunca hubo ventaja en cuanto al riesgo de UCI o de fallecer. Con la variante Ómicron la vacuna no ofrece ventaja.

Gráficas evolución riesgos en pacientes de 30 a 59 años

En el grupo de 30 a 59 años la vacunación ofrecía una clara protección frente a Delta en el riesgo de hospitalizar, una menor en el riesgo de ingresar en UCI, y ninguna ventaja en el riesgo de fallecer. Frente a Ómicron no hay diferencia entre estar vacunado o no.

Gráficas evolución riesgos en pacientes de 60 a 79 años

En el grupo de 60 a 79 años las diferencias entre vacunados y no vacunados eran evidentes con Delta en cuanto a la protección frente a hospitalización e ingreso en UCI, aunque no tantas en cuanto al riesgo de fallecer. Con Ómicron parece que hay diferencia en el riesgo de ingresar en UCI, pero viendo las cifras no hay tanta diferencia, sólo de un 0,613% (0,387% vacunados vs 1% no vacunados).

Gráficas evolución riesgos en pacientes de >80 años

En el grupo de más de 80 años. Es donde se aprecia la protección que proporcionaba la vacuna frente a Delta en los ingresos, UCI y fallecimientos, y cómo en el momento actual el vacunarse no supone protección frente al riesgo de hospitalización o de UCI. Sólo se mantiene frente al riesgo de fallecer y es sólo de un 1,135% (2,81% vacunados vs 3,945% no vacunados).

Efectos secundarios de las vacunas covid

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios realiza informes de farmacovigilancia de las vacunas COVID para controlar el nivel de vacunación y la aparición de efectos secundarios. El último es el número 11 de fecha 20 de diciembre de 2021.
Número de dosis administradas: 72.396.742 dosis.
Se han notificado 10.522 acontecimientos adversos graves (0,014% de las dosis administradas). Se entiende como acontecimiento adverso grave “cualquier acontecimiento adverso que requiera o prolongue hospitalización, dé lugar a una discapacidad significativa o persistente, o a una malformación congénita, ponga en peligro la vida o resulte mortal, así como cualquier otra condición que se considere clínicamente significativa”.
De las notificaciones de acontecimientos adversos consideradas graves recibidas hasta el 12 de diciembre, 362 “presentaron un desenlace mortal”. Luego intenta justificar que no significa que la vacuna sea la causa. Pero por lo menos creo que eso nos debería a obligar a una investigación y a pensarnos el vacunar a colectivos que no son de riesgo, como los niños (por mucho que diluyan la vacuna).
Ya nos vamos explicando porqué los laboratorios obligaron a los gobiernos a eximirles de cualquier responsabilidad.
Y porqué será difícil que los gobiernos obliguen de forma explícita a vacunar, ya que tendrían que asumir las posibles demandas que surgieran por las vacunas. Otra cosa es que nos acorralen para que nosotros nos vacunemos voluntariamente.

Vacunación en niños

En el artículo publicado el 29/11/21 en Anales de Pediatría “Vacunación pediátrica frente al COVID-19 y a pesar del COVID-19” de Federico Martinón-Torres se valoraban argumentos a favor y contra de vacunar a los niños. Es muy interesante, sobre todo por la prudencia que demuestra ya que todos argumentos están llenos de “puede”, “pocos datos”, “posible”, “no se ha observado”, “podría”, “no sabemos”, “no hay evidencias”, “no se ha identificado”, “hasta la fecha”, etc.
El Comité Asesor de Vacunas de la AEP y la Sociedad Española de Infectología Pediátrica, en un informe del 13 de diciembre de 2021 no es tan prudente, afirmando cosas que no nos parecían correctas en su momento, y que la experiencia de Ómicron ha echado por tierra.

  • Argumento 1:“La vacunación es la medida más efectiva para combatir la pandemia actual”. Si nos atenemos a la definición actual de pandemia (número de casos), ya vemos que esto no es cierto por que no ha logrado cortar la expansión de Ómicron.
  • Argumento 2: Hablando de la vacunación en niños dice que “la vacunación es eficaz, lo que asegura la primera condición para que ésta pueda administrarse en la infancia”. Increíble que puedan decir eso. La primerísima condición (sobre todo en niños) es LA SEGURIDAD. Ya lo decían los antiguos: PRIMUM NON NOCERE (primero no hacer daño). Además, Ómicron ha demostrado que no es eficaz.
  • Argumento 3: Otro argumento es no perder escolarización. Si la vacuna no evita los contagios y seguimos haciendo test a niños sin síntomas, se seguirán perdiendo días de colegio y cerrando aulas.
  • Argumento 4: Dice que mantener a los niños sin vacunar podría facilitar la selección de variantes para que las actuales vacunas pudieran ser menos eficaces. No “podría”, Ómicron ha demostrado que esto es posible, pero lo que también demuestra que en un mundo globalizado aunque estemos en España con un 100 % de vacunación, una cepa aparecida en la otra parte de mundo ha contagiado a casi todo nuestro país en 2 meses. Por cierto, las mascotas también son una cohorte sin vacunar (ya están desarrollando una vacuna para ellas). Y dice que no sería justo privar a la población infantil del beneficio que aporta la vacunación (no dice nada de los riesgos).
  • Argumento 5: Dice que la vacunación infantil “puede servir como protección de las personas vulnerables del entorno de los niños”. Ya se ha visto que eso no es cierto. Además está reconociendo implícitamente que esas personas vulnerables no están protegidas por la vacuna.

Nos parecen más valientes las conclusiones de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria en el editorial de su órgano difusor AMF titulado “Hacia el fin de la excepcionalidad”. Merece ser leído en su totalidad en la reseña que añadimos al final.

Lo que nos debería haber enseñado la pandemia es que hay que ser muy prudente al tomar decisiones sanitarias que no sabemos que consecuencias van a tener. Porque no lo sabemos, se está viendo constantemente y por eso las autoridades políticas están cambiando constantemente de criterio.

No queremos decir que el riesgo de no vacunar a los niños sea cero, ni mucho menos. Aunque el porcentaje de complicaciones de sufrir la enfermedad sea mínimo, seguirán hospitalizándose, ingresando en UCI y muriendo niños por COVID. ¿Pero el precio es vacunar a todos? Porque es seguro que alguno de los vacunados también ingresará y morirá. Y no sabemos consecuencias a largo plazo de estas vacunas. Porque si algo ha demostrado esta pandemia es que no se pueden hacer afirmaciones categóricas. En condiciones normales nunca nos hubiéramos planteado vacuna a los niños con estos datos:

  • La enfermedad tiene un riesgo muy bajo en niños.
  • La vacuna no protege frente al contagio y no evita que el niño contagie.
  • Los efectos secundarios conocidos son preocupantes y nunca se habían dado con las vacunas conocidas hasta ahora: Trombos, miocarditis, alteraciones menstruales.
  • Hay numerosos efectos secundarios graves en las dosis que se han puesto hasta ahora en los adultos.
  • Desconocemos posibles efectos secundarios a largo plazo.

Sigue muriendo gente

En la actualización 551 (27/1) en la tabla 4 se indican el número de fallecidos totales (92.767) y los fallecidos en los últimos 7 días (760), muchos de ellos con pauta de vacunación completa.
Volvamos a leer esas cifras y pensemos que todos tenían padres, hermanos, hijos, amigos.
Y siguen ingresando y muriendo pacientes vacunados. La vacuna no es un escudo que nos haga inmunes.
Lamentablemente seguirá ocurriendo, y las causas son diversas:

  • Genética: Por lo que sea, hay personas que tienen una especial debilidad frente a este virus.
  • Sigue habiendo casos con la variante Delta, más agresiva que Ómicron. Según el informe de fecha 24 de enero, Ómicron supone el 85,9% de las cepas identificadas y Delta el 13,5%. El resto, otras variantes.
  • No todos mueren por COVID. Por protocolo se hace detección del virus a todos los que ingresan Si alguien ingresa por un infarto, muere y en el test sale COVID+, el hecho de que tuviera el virus no implica que haya sido el causante del fallecimiento. Sin embargo, se sumará a las estadísticas. Es el famoso “morir por covid” o morir con covid”.

El riesgo cero no existe. Tanto si no hacemos nada, como si tomamos medidas.
Las grandes preguntas son:
Primera:¿Qué podemos hacer para que esa cifra sea lo menor posible?
Segunda: ¿Qué precio estamos dispuestos a pagar? Y no me refiero sólo a gasto económico, sino a pérdida de derechos, a poner en riesgo a parte de nuestra población administrando una medicación de dudosa eficacia y seguridad, ruina económica, repercusiones psicológicas, etc
Tercera: ¿Cuándo investigaremos lo que pasó en la primera ola? Se lo debemos a los caídos. Nos lo debemos a nosotros, si no lo hacemos, volverá a ocurrir.

Otras opciones aparte de lo que se está haciendo

Mejorar la asistencia sanitaria. Aumentar hospitales, personal, facilitar colaboración público-privada. Lamentablemente se está haciendo todo lo contrario: Se critica al único hospital que se ha construido en tiempo récord, se despidió al personal sanitario en cuanto pasó la primera ola, se ha negado la compensación a los servicios sanitarios privados por la pandemia (recordar que se les prohibió atender a pacientes no covid, estando meses cerrados), etc
Seleccionar grupos de riesgo. Habría que seleccionar qué tipo de paciente es especialmente sensible para centrar los recursos en ellos. Por ejemplo, potenciar el estudio de la inmunidad celular, lo que permitiría poder seleccionar a parte de la población sensible.
Buscar tratamientos efectivos. Y no criticar tratamientos que están siendo efectivos en otros sitios, como la ivermectina. Un medicamento que se usa desde 1970 pero que en El País decían que era para caballos, cuando hay artículos médicos en los que se reconoce que es efectivo. Pero cuando salga el medicamento de Pfizer será la gran noticia. La diferencia entre ambos es que la ivermectina se usaría sólo para casos ya hospitalizados (más graves) y el de Pfizer parece que está diseñado para usar ya en el contacto, para prevenir el empeoramiento. Está clara la diferencia en el número de dosis que se vendería de uno y de otro.
-Dejar de insistir en el pasaporte COVID. Se ha visto que no corta la transmisión del virus, ya que la vacunación no la evita. Lo único que sería algo razonable es demostrar que uno está sano para acceder a situaciones de alta posibilidad de contagiar (y eso en épocas de alta incidencia de una cepa con alta letalidad, no para Ómicron); y para eso no sirve estar vacunado, sino una PCR o un test de antígenos, aunque también puede fallar si estamos en periodo de baja carga vírica. Por lo tanto, con la cepa actual no habría que exigir estas pruebas. Y lo que nunca puede servir es para quitar derechos básicos a la población.

Otras patologias olvidadas

Aquí es donde más claro se ve la diferencia entre lo que se ve y lo que no se ve.
Estamos dejando de lado otras patologías que ya en este momento están produciendo más problemas que el COVID.

  1. Depresiones, suicidios.
  2. Retrasos diagnósticos, listas de espera de especialistas, para pruebas, etc.
  3. Retrasos terapéuticos, listas de espera quirúrgicas, etc.
  4. Problemas de socialización, miedos, fobias, etc.

Sobre los suicidios me resulta especialmente preocupante, el comunicado de la Asociación Española de Pediatría de 26 de enero titulado “Posicionamiento sobre el aumento de autolesiones y suicidio en niños y adolescentes”. En dicho comunicado se afirma que “A lo largo de los últimos años y en especial desde que se inició la pandemia por COVID, la salud mental de los niños y los adolescentes se está deteriorando. De modos especial, los adolescentes están presentando más síntomas depresivos, autolesiones y conductas suicidas.” Y da estos datos:

  • La Fundación ANAR ha atendido un 145% más llamadas de menores con ideas o intentos de suicidio, y un 180% más de autolesiones con respecto a los dos años previos.
  • En el año 2020 se suicidaron en España 14 niños menores de 15 años, el doble que el año anterior.
  • Entre el grupo de jóvenes de 15 a 29 años el suicidio es ya la segunda causa de fallecimiento, solo superada por los tumores malignos.

Ya el aumento de suicidio en todas las franjas de edad ha dado la señal de alarma siendo denominado en los medios de comunicación como la pandemia silenciosa, y siendo mayor el número de muertes por suicidio que por COVID en muchos tramos de edad,

Hay que plantearse si las medidas que estamos tomando no pueden haber influido en esto: confinamiento, distanciamiento social y familiar, ausencia de ocio, mascarillas, etc

Tenemos olvidado, y con una vacuna en estudio, al virus que provoca más patología, ingresos y muertes en niños: El virus respiratorio sincitial.

    Conclusiones

    • El riesgo cero no existe.
    • La vacuna no es la solución, salvo para determinados colectivos, y tampoco en ese caso es un escudo 100% eficaz.
    • Las medidas de confinamiento solo tienen sentido en casos de saturación hospitalaria.
    • Hay que investigar tratamientos para los casos severos.
    • Hay que mejorar la asistencia sanitaria para evitar situaciones de colapso (que es difícil que se repitan) y para hacer todo el trabajo pendiente de diagnóstico y control de otras patologías.
    • Hay que dejar de hacer test masivos. Solo tendrían sentido para cortar el contagio en el caso de una cepa con alta agresividad y para evitar el colapso hospitalario (como en la primera ola).
    • Sólo están sirviendo para saturar la Atención Primaria con burocracia administrativa (bajas, etc) y para tener en casa a gente clínicamente sana.
    • Si consideramos la definición anterior de pandemia (que se refería a número de fallecidos, no de casos) LA PANDEMIA YA SE HA ACABADO. Mientras se sigan haciendo test masivos, seguiremos hablando de pandemia. Por lo tanto el fin de la pandemia depende de una decisión política. El problema es que los políticos han visto una oportunidad en la pandemia (Como dice Meñique el Juego de Tronos: “El caos no es un pozo, es una escalera”).
    • Es urgente recuperar la salud psicológica de los niños y adolescentes y desprogramarlos de esta situación de desapego social y fobia a los virus en que están entrando.

    Fuentes y reseñas

    Efectos secundarios de las vacunas: https://centromedicoreyfernando.com/vacunas-iv-seguridad/
    Variantes COVID 24 de enero: https://www.sanidad.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/documentos/COVID19_Actualizacion_variantes_20220124.pdf
    Vacunación COVID 25 de enero:
    https://www.sanidad.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/documentos/Informe_GIV_comunicacion_20220125.pdf
    Evaluación rápida de riesgo. Actualización nº 9, variante Ómicron. 18 de enero.
    https://www.sanidad.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/documentos/20220118-ERR.pdf
    Actualización de la situación epidemiológica de las diferentes variantes, 24 de enero:
    COVID19_Actualizacion_variantes_20220124.pdf (sanidad.gob.es)
    Actualización nº 431: Variante Delta, agosto 2021:
    https://www.sanidad.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/documentos/Actualizacion_431_COVID-19.pdf
    Actualización nº 487: Actualizacion_487_COVID-19.pdf (sanidad.gob.es)
    Actualización nº 509: Actualizacion_509_COVID-19.pdf (sanidad.gob.es)
    Actualización nº 529: Actualizacion_529_COVID-19.pdf (sanidad.gob.es)
    Actualización nº 531: Actualizacion_531_COVID-19.pdf (sanidad.gob.es)
    Actualización nº 537: Actualizacion_537_COVID-19.pdf (sanidad.gob.es)
    Actualización nº 541: Actualizacion_541_COVID-19.pdf (sanidad.gob.es)
    Actualización nº 546: Actualizacion_546_COVID-19.pdf (sanidad.gob.es)
    Actualización nº 549: Bajada incidencia en adultos, aumento en niños: Actualizacion_549_COVID-19.pdf (sanidad.gob.es)
    Actualización nº 551 Actualizacion_551_COVID-19.pdf (sanidad.gob.es)
    Informe MOMO de vigilancia de exceso de mortalidad, de 26 de enero: Vigilancia de los excesos de mortalidad por todas las causas. MoMo (isciii.es)
    Test inmunidad celular: https://www.libertaddigital.com/ciencia-tecnologia/salud/2022-01-29/el-test-espanol-que-permite-medir-la-inmunidad-celular-y-que-ahorraria-miles-de-vacunas-contra-la-covid-6859653/
    Informe de farmacovigilancia nº 11: Vacunas COVID 20 de diciembre:
    https://www.aemps.gob.es/informa/boletines-aemps/boletin-fv/2021-boletin-fv/11o-informe-de-farmacovigilancia-sobre-vacunas-covid-19/
    Pandemia suicidios: El suicidio, la «pandemia silenciosa» que se cobra más vidas de jóvenes que el Covid-19 | Salud (elmundo.es)
    CORONAVIRUS ÓMICRON: ¿El fin de los tiempos o el principio del fin?: Coronavirus Omicrón: ¿El fin de los tiempos o el principio del fin? – Centro Médico Rey Fernando (centromedicoreyfernando.com)
    Vacunación infantil coronavirus: Vacunación infantil coronavirus – Centro Médico Rey Fernando (centromedicoreyfernando.com)
    Hacia el fin de la excepcionalidad: AMF – SEMFYC
    Comunicado de la AEP sobre suicidio en niños: Microsoft Word – 20220126 Comunicado AEP Grupo Salud Mental de la Infancia.docx (aeped.es)
    Dr. Antonio Jesús Valle Traid

    Dr. Antonio Jesús Valle Traid

    Pediatra y Director Médico de Centro Médico Rey Fernando

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