Historia de un negacionista

Feb 3, 2025 | Actualidad

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La ciencia, y en concreto la medicina, han progresado a lo largo de la historia gracias a personas que han mantenido los ojos abiertos, han detectado situaciones que no les convencían, han investigado posibles causas y han propuesto soluciones.

Cada vez que han hecho eso se han enfrentado a los gobernantes y gente de ciencia de su época.

En la actualidad a los que hacen eso se les llama negacionistas.

En algunas ocasiones, con el tiempo se ha comprobado que tenían razón.

Pero muchas veces el resultado para el “negacionista” fue funesto.

Vamos a recordar la historia de un negacionista de su época, cuyo descubrimiento ha salvado miles de vidas, más que los antibióticos y las vacunas juntos.

Antes de seguir hay que tener claro que no defendemos la veracidad de todas las teorías de los negacionistas, sólo defendemos su derecho a defender sus teorías.

IGNAZ PHILIPP SEMMELWEIS nació en Hungría en 1818 y estudió medicina entre 1838 y 1844. Posteriormente se especializó en obstetricia y fue contratado en 1846 en la primera clínica obstétrica (Clinica 1) del hospital maternal de Viena.

En aquella época era frecuente que las madres murieran tras el parto de lo que se llamaba “fiebre puerperal” (entonces no se conocían los gérmenes).

En la maternidad del hospital de Viena existían 2 clínicas y Semmelweis se dio cuenta de que la mortalidad de las parturientas por fiebre puerperal era muy distinta si parían de camino a la clínica (mortalidad más baja), si parían en la primera clínica (mortalidad de un 10%) o en la segunda clínica (mortalidad de un 4%).

Semmelweis investigó qué diferencias podía haber entre los tres casos: Hacinamiento, clima, visitas del sacerdote, etc… y la única diferencia que encontró era que las parturientas eran atendidas en la primera clínica por los médicos y estudiantes de medicina y en la clínica segunda eran atendidos por las matronas.

Entonces ocurrió que un amigo forense de Semmelweis (el Dr. Jakob Kolletschka) murió tras cortarse con un bisturí haciendo una autopsia. Le hicieron a él la autopsia y descubrieron en sus tejidos las mismas lesiones que las parturientas que morían de fiebre puerperal.

Semmelweis concluyó que los estudiantes transmitían “partículas cadavéricas”, ya que ellos hacían las autopsias y también asistían a los partos. Hay que tener en cuenta que entonces no se conocían los gérmenes ni la teoría infecciosa.

Eso no ocurría ni en los partos en casa ni en los atendidos por matronas.

Entonces se le ocurrió la idea de realizar una desinfección de las manos con hipoclorito cálcico después de realizar autopsias hasta que desapareciera el olor a cadáver. Hasta ese momento o no se lavaban o lo hacían con agua y jabón.

Con esa simple medida pasó de una mortalidad en la primera clínica del 18,3% en abril de 1847 a prácticamente cero 2 meses después de tomar esas medidas.

Podríamos pensar que todo esto fue una buena noticia, pero lo que ocurrió es que la comunidad médica ridiculizó esta teoría ya que se vio atacada, porque interpretó que indirectamente se les estaba acusando de esas muertes.

Semmelweis fue despedido del hospital y sólo recibió desprecio de sus compañeros médicos.

Veinte años después de su descubrimiento fue internado en un psiquiátrico, muriendo de una septicemia en 1865.

Posteriormente Luis Pasteur descubrió la teoría microbiana de las enfermedades infecciosas, con lo que se demostró que Semmelweis tenía razón.

CONCLUSIÓN

Cada vez que “la comunidad científica” acuse a alguien de negacionista no hay que descartar por sistema sus afirmaciones.

Hay que estar alerta a situaciones que se salgan de lo normal y que no tengan explicación.

Hay que tener la mente abierta a cualquier causa sin tener conclusiones predeterminadas.

Haga la prueba: La próxima vez que en una noticia oiga la palabra “negacionista” y “la ciencia” o “la comunidad científica” cámbielas por : “hereje” y “la Inquisición”.

Para concluir, una cita de Mark Twain:

“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”.

Dr. Antonio Jesús Valle Traid

Dr. Antonio Jesús Valle Traid

Pediatra y Director Médico de Centro Médico Rey Fernando

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