Cada vez que oiga la frase “La evidencia científica afirma que…” debería de dudar de esa afirmación. Porque lo correcto sería decir “Una serie de científicos afirma actualmente que…”. Pero claro, no queda tan contundente como la primera frase.
La ciencia NO es consenso, es todo lo contrario. Siempre ha habido científicos que se han saltado el consenso de su época, y eso es lo que ha hecho avanzar a la ciencia. Hay ejemplos muy famosos en la historia, algunos ninguneados, perseguidos e incluso condenados en su momento: Copérnico, Galileo, Newton, Einstein…
Por lo tanto, no podemos negar o censurar a la disidencia. Además, si ya hemos conseguido alcanzar la verdad definitiva ¿qué sentido tiene seguir investigando?
La medicina (tuvimos un ejemplo durante el debate de las vacunas en la “plandemia”) es un ejemplo de cómo se utiliza el argumento de “la ciencia” para silenciar voces disidentes. El problema es que esa conducta tiene repercusiones muy importantes en la vida de la gente.
Llegados a este punto deberíamos hacernos unas preguntas:
1: ¿Es cierto que se está realizando fraude en los estudios científicos?
2: ¿Con qué objetivo?
3: ¿Cómo se realiza ese fraude?
4: ¿Quiénes son los actores de ese fraude?
¿ES CIERTO QUE SE ESTÁ REALIZANDO FRAUDE EN LOS ESTUDIOS CIENTÍFICOS MÉDICOS?
Siempre ha habido estudios controlados por empresas farmacéuticas que les han permitido argumentar que su fármaco era seguro y eficaz para obtener licencias de venta y acallar voces en contra, lo que les ha permitido incluso vender jarabes de heroína para la tos en niños.
Pero últimamente esta práctica ha ido aumentando progresivamente hasta alcanzar niveles alarmantes, de manera que no solo hay médicos que realizan estudios científicos fraudulentos sino que se ha creado una industria de publicaciones a la carta (pagada por las industrias farmacéuticas) que realiza los estudios y simplemente le ofrecen ese artículo a un médico para que ponga su nombre. Y la curva del número de publicaciones fraudulentas está aumentando mucho más rápidamente que la de publicaciones verdaderas.
Para ampliar información pueden leer estos artículos:
–Verdades por encargo – by Ricky M – Universo Ciencia
–El fraude científico se ha convertido en una «industria», según un análisis alarmante
¿CON QUÉ OBJETIVO? ¿QUIEN SE BENEFICIA?
Hay mucho dinero en juego, y hay varios beneficiados de forma directa:
-El médico que realiza o pone su nombre en el artículo. Ya sea cobrando directamente o engordando su curriculum personal. Hay que saber que para valorar ascensos profesionales o puntuar en oposiciones se valora el número de publicaciones, no su calidad.
–Los médicos que “revisan” el artículo para dar validez al mismo.
–La revista que realiza la publicación, ya que cobra de la industria farmacéutica.
-La empresa farmacéutica, que usa esos artículos para avalar sus productos y poder venderlos.
¿CÓMO SE REALIZA EL FRAUDE?
-Primer paso: Realización del estudio médico fraudulento.
Hay muchos trucos estadísticos o de diseño del estudio para conseguir el resultado que queremos. Debería ser la revista la que rechazara estos estudios defectuosos, pero no lo hace.
Un truco es utilizar la reducción del riesgo relativo (RR) en lugar de la reducción absoluta del riesgo (ARR). Un ejemplo: Tenemos una enfermedad que ocurre en 3 de cada millón de personas y una vacuna lo baja a 1 de cada millón de personas. El laboratorio nos dirá que ha bajado el RR un 67% y que esa es su efectividad. Pero si valoramos la ARR, lo que es más real, la reducción absoluta del riesgo es de un 0,0002% y es tan baja que cualquier efecto secundario de esa vacuna va a conllevar un mayor riesgo. Para una explicación utilizando el caso de las vacunas COVID tienen este artículo en el que pueden ver que la efectividad de la vacuna de Pfizer pasa de una reducción del riesgo del 95% si valoramos el RR a una reducción de sólo el 0,84% si valoramos el ARR.
Otro truco es comparar grupos no comparables. Por ejemplo, para ver si una vacuna es segura no comparan si aparecen efectos secundarios en un grupo en el que se administra la vacuna estudiada con otro grupo al que se le administra placebo, si no que se compara con otro grupo al que se le administra otra vacuna ya aprobada. Y si el número de efectos es similar a la otra, se deduce que es segura.
O también considerar como no vacunados a los individuos hasta varias semanas después del pinchazo, con lo que cualquier efecto secundario precoz (aunque sea grave) no se va a atribuir a la vacunación.
-Segundo paso: Colaboración de la revista médica.
La validación del estudio por parte de estas revistas se realiza mediante la revisión por pares. Consiste en que otros investigadores contratados por la revista valoran el estudio y dan su aprobación o rechazo. El problema es que con mucha frecuencia estos investigadores están sobornados por la industria farmacéutica.
Además, las revistas reciben una gran parte de sus ingresos de las empresas farmacéuticas.
Por eso no sólo publican lo que esas empresas quieren, sino que también censuran los estudios científicos que echan por tierra intereses de esas empresas.
¿QUÉ OTROS ACTORES PARTICIPAN EN EL FRAUDE?
Aparte de los obvios, que ya hemos comentado (autores del estudio, revistas y farmacéuticas) intervienen otros actores:
-Mecanismos de control. Se supone que hay mecanismos gubernamentales de control, el problema es que se ha demostrado que en muchas ocasiones los encargados (o el mismo organismo) recibe “financiación” de las empresas farmacéuticas, como ha ocurrido con la FDA en USA o la EMA en Europa. Sólo así se explican las dudosas actuaciones de estos organismos.
-Sociedades científicas y profesionales. Las asociaciones médicas deberían tener como prioridad la vigilancia de la salud de su población y no la defensa de las empresas farmacéuticas. El problema es que su principal fuente de financiación son esas empresas. Tenemos los ejemplos de la Academia de Pediatría de EEUU, o la Asociación Española de Pediatría.
-Medios de comunicación. Los medios de comunicación son un factor importantísimo a la hora de presionar a la población, médicos y gobernantes para que tomen decisiones en el ámbito sanitario. Y muchas veces no es algo desinteresado, ya que con frecuencia tanto el medio de comunicación como la empresa farmacéutica responden al mismo amo (Black Rock, Vanguard, etc)
-Médicos. En la parte baja de todo este esquema está el médico que (a veces) tiene la potestad de recomendar o no el tratamiento en cuestión. Y esto lo consiguen de distintas formas complementarias: La más obvia, “financiando” al médico, ya sea dándole directamente dinero por recetar ese fármaco, o mediante regalos o pagando su asistencia a congresos. Pero también son presionados con el bombardeo continuo por parte de las empresas farmacéuticas o las sociedades científicas. Por ejemplo, este es un correo recibido por mi para presionarme a recetar una vacuna.
Aunque, hay que reconocerlo, la mayoría de los médicos no se informa y receta lo que aprueban las autoridades sanitarias fiándose de lo que le dicen los visitadores de las compañías farmacéuticas.
-Políticos. Los políticos (como vimos durante la “plandemia”) pueden presionar a los médicos a que receten determinados fármacos o medidas, pueden autorizar de forma precipitada fármacos experimentales, o pueden censurar otros fármacos. A veces es por afán de protagonismo, por realizar una suerte de experimento social, o simplemente por dinero. Otras veces realizan tratos opacos y ventajosos con laboratorios, otras retiran o retrasan leyes contrarias a los laboratorios y otras veces crean leyes que los protegen.
PERSECUCIÓN DE DISIDENTES
Todo este entramado tiene otra derivada, que es la persecución de otros científicos que tienen una opinión discrepante. Y eso puede hacerse de diversas maneras:
-Retirando su licencia de actividad, como al dr Ángel Ruiz Valdepeñas.
–Bloqueando su actividad profesional, en el caso de depender de contratos. Es el caso del biólogo y documentalista Fernando Lopez-Mirones. Muy recomendables sus dos libros “Yo, negacionista” y “Lupus deus, el dios lobo”.
-Bloqueando sus publicaciones. Las revistas médicas son especialistas en esto.
-Encarcelándolo, como al abogado Reiner Fuellmich, detenido desde 2023 y que era el que llevaba la principal acusación contra la “plandemia” del COVID.
Es muy interesante el artículo “el manual de la desinformación”, donde se habla de las técnicas que utiliza la industria farmacéutica para contrarrestar la ciencia que le resulta incómoda para sus intereses.
REFLEXIÓN FINAL
Y si son capaces de hacer todo esto con el tema sanitario, que se paga en forma de enfermedad, sufrimiento y vidas…¿Qué harán con todo lo demás? (por ejemplo, con el tema del cambio climático).
«El problema del mundo es que los necios y los fanáticos siempre están seguros de sí mismos, mientras que las personas más sabias están llenas de dudas».
Bertrand Russell, Filósofo





